Alitas a los dos wasabis

 Nos gusta pedir de vez en cuando sushi que aquí cerca realmente lo hacen bien y variado. Te traen, obviamente unos tarritos con soja y otros con wasabi (ver nota al fondo) y jenjibre. Siempre el wasabi se queda, porque primero, no es el picante que más me guste y segundo, ya le ponen ellos un poco como para nosotros echar más. 

El resultado es que acumulas en la nevera porque crees que eso no se estropea pero el otro día se nos planteó que si se podría usar para otra receta. Buscando por internet, la verdad es que hay poco y lo único que destaca es pollo con wasabi por lo que para probar, de una vez probamos dos posibilidades usando alitas al horno.


Compra todas las alitas que quieras, nunca sobrarán. Nosotros las partimos y quitamos el extremo antes de pasarlas a la fuente de horno. Podrías hacerlas fritas y luego remojar en cualquiera de las dos salsas que vamos a ver pero sólo faltaría que me pusiese a freír cuando ya me dicen que esto tiene muchas calorías (pero no dejan ninguna). Precalienta el horno a 220º.



Una vez limpias, las pones en la bandeja (hoy hemos usado dos porque no cabían en una) y las salpimentas por ambos lados y las metes al horno. Todo depende de la cantidad y calidad de tu horno pero piensa en hora y pico.


Mientras en un cazo sobre la balanza (para manejar la tara) echas:
  • 70 g de salsa de soja
  • 40 g de azucar blanco
  • 40 g de azucar moreno
  • 50 g de mantequilla
  • El zumo de una naranja grande o dos pequeñas
  • Pimienta (una cucharada o con el molinillo suficiente)
  • Jenjibre en polvo (otra cucharada)
  • Ajo en láminas
  • y obviamente, el wasabi. ¿Cuánto?, pues dependerá de lo que te guste. Yo he echado como dos cucharadas soperas y un toque tenía pero el éxito de esta salsa no ha venido por el wasabi, perfectamente se puede hacer sin el y dar un toque oriental/laqueado a la carne o una pasta espectacular

El cazo lo pones al fuego, empezará a hervir, lo bajas y lo tienes un tiempo, nosotros lo hemos tenido prácticamente durante el tiempo de horno.

Por otro lado coges Mostaza dulce (posiblemente con otra tipo Dijon no haya quien se lo coma) y mezclas con wasabi. He usado una proporcion 3 Mostaza/1 wasabi. El resultado era que predominaba la Mostaza aunque se notaba ese golpe seco del wasabi.


Cuando las alitas (en este caso nuestra segunda bandeja) lleven como 20 mins, pintas con esa salsa de Mostaza y wasabi y las dejas otros 20 minutos. Pasado ese tiempo, les das la vuelta y pintas.


Con la primera salsa habíamos planteado pintar algunas alitas y comprobar si terminaba laqueando el pollo pero nos pusimos con la ensalada de acompañamiento y se nos pasó el tiempo por lo que lo hemos hecho ha sido servirla para mojar las piezas de pollo y el resultado ha sido muy bueno.

Los de la segunda salsa han quedado muy bien aunque como dije, predominaba la mostaza pero se notaba el efecto.

Ciertamente es una alternativa para cuando vuelva a acumular wasabi

Nota: Lo que llamamos wasabi resulta que no lo es, ni siquiera en Japón el 90% de lo que comen es wasabi auténtico. Es una raíz verde que crece en arroyos en una isla y tiene un precio desorbitado, más que nada porque hay muy poco. El de verdad se ralla la raíz y se mezcla con un poco de agua para servir inmediatamente. Lo que comemos es rábano picante con colorante y una esencia de wasabi. Dicen los que han comido de verdad que no hay comparación (como siempre en estos casos), que tiene más profundidad el picor y que tiene un tono herbal que el normal no tiene pero si no hay para todos, qué se le va a hacer.

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